Fruto antes que apariencia
DEVOCIONAL 3
“Así que por sus frutos los conocerán.” — Mateo 7:20
Reflexión:
Jesús nunca se impresionó con las apariencias espirituales. En Mateo 7, Él deja algo claro: el fruto es la evidencia real de una vida conectada a Dios. No bastan las palabras correctas, ni las expresiones externas, ni siquiera ciertas manifestaciones visibles. El Señor mira aquello que verdaderamente está siendo producido en nosotros.
Vivimos en una cultura obsesionada con proyectar imagen. Incluso dentro de la vida cristiana podemos caer en la tentación de construir una apariencia espiritual sin profundidad real. Mucho lenguaje correcto, mucha actividad, pero poco fruto que refleje el carácter de Cristo.
El fruto verdadero nace de la permanencia. Un árbol no se esfuerza por aparentar fruto; simplemente permanece conectado a la fuente de vida y el fruto aparece naturalmente. Del mismo modo, el creyente no fue llamado a fabricar espiritualidad, sino a permanecer en Cristo hasta que Su vida comience a manifestarse en nosotros.
La pregunta no es cuánto hacemos, sino qué tipo de vida estamos expresando. El fruto del Espíritu siempre revela la naturaleza del árbol. Y cuando Cristo realmente gobierna el corazón, tarde o temprano eso se vuelve visible.
Oración:
Señor, no quiero vivir de apariencias. Examina mi vida y produce en mí fruto verdadero. Que mi carácter, mis palabras y mis acciones reflejen cada vez más tu naturaleza. Amén.
Estos devocionales son parte de una muestra especial.
A partir del 18 de mayo, los devocionales diarios completos estarán disponibles exclusivamente para los suscriptores pagos de En Otra Forma, junto a artículos semanales, contenido exclusivo y encuentros por Zoom.
Gracias por caminar con nosotros en esta nueva etapa.


